domingo 14 de junio de 2009

ChocQuibTown en canciones

Chocó, Quibdó y el pueblo son los elementos que dan origen a ChocQuibTown, uno de los grupos musicales que está revolucionando la música del Pacífico Colombiano. Y la mejor manera de hablar de Chocquibtown es a través de sus canciones.

Esquina de América del Sur, mar verde que se funde con el azul del Océano Pacífico o mar de Balboa con el mágico Caribe y con los inmensos ríos Atrato y San Juan. Ubicado al Noroeste de Colombia, Chocó limita con la República de Panamá y los departamentos de Antioquia, Risaralda y Valle del Cauca; en su territorio pueden recorrerse la Cordillera Occidental andina, la selva húmeda tropical, las montañas de la serranía del Baudó y las regiones costeras del Atlántico y el Pacífico. La capital del departamento del Chocó, es Quibdo, y es allí donde nace ChocQuibTown, un grupo musical en el que convergen diferentes manifestaciones de la identidad cultural pacífica.

Una descripción más cercana a la realidad del Chocó, de sus formas de vivir y de ver el mundo, de su lenguaje, su gastronomía, la puede dar ChocQuibTown con uno de los temas musicales que mayor vibración transmite. Su primer álbum lleva el nombre de Somos Pacífico, el mismo nombre de la canción que en Colombia, América y Europa se baila y siente…

Somos pacífico / estamos unidos / nos une la región / la pinta, la raza y el don del sabor.

Si por si acaso usted no conoce / en el Pacífico hay de todo para que goce/ cantaores, colores, sabores / y muchos santos para que adores

Es toda una conexión como un corrillo / Chocó, Valle y mis paisanos de Nariño / todo ese repertorio me produce orgullo / y si somos tantos porque estamos tan al cucho…

El rescate de las tradiciones musicales del pueblo que vio nacer a ChocQuibTown, es una de las características de la agrupación. La marimba de chonta o piano de la selva, por ejemplo, es un elaborado instrumento de origen chocoano, hecho de tablillas de madera de Palma de Chonta, alineadas de grandes a pequeñas sobre un marco de madera que sostiene debajo de cada tablilla pequeños tubos de guadua que hacen las veces de resonadores. El choque de las baquetas contra las tablillas, hace vibrar el aire dentro de los tubos para producir el sonido agudo que cobra protagonismo en muchas de las canciones de ChocQuibTown, como Macrú, también del trabajo discográfico Somos Pacífico, del año 2006. (No hay video como tal, pero vale la pena escuchar)

A esa tradición musical que se hace presente en la música de ChocQuibTown, a través de ritmos, instrumentos y líricas, se suman los elementos propios del hip hop: la participación de los MC, abreviatura gringa para los Master Street, que en español bien podríamos llamar cantantes de rap, y un DJ encargado de producir las mezclas que distorsionan ese sonido popular folcórico, para acercarlo a lo popular urbano, complementan la propuesta musical de ChocQuibTown, haciendo de este un grupo en el que se ven representados jóvenes de los pueblos chocoanos, vallunos y nariñenses, así como de los pueblos caribeños, así como de las ciudades de la región andina, que a través de estas nuevas expresiones musicales, descubren, reconocen y comienzan a sentir el folclor del país.

La arrechera es una de las condiciones físicas y emocionales de la población negra que habita el Chocó. A pesar de ser una palabra con fuertes connotaciones sexuales que se torna agresiva en ciertos contextos sociales, la arrechera chocoana es sinónimo de alegría y euforia, por eso es una característica que involucra cuerpo y alma. El tren es una canción arrecha, por darle una descripción contundente, es además este un tema musical en el que se escuchan esos elementos que definen a ChocQuibTown. Mucho rapeo, mezclas de DJ y una marimba altisonante.

Piloteando este tren me voy es por la acera
porque sabes que a este tren no se montará cualquiera
lo importante no es tener sabor ni tampoco flow

porque en algún lado alguien lo hará mejor que vos
es sólo sentir lo que quieres hacer
que tu alma te impulse y te haga mover…
Pégate al tren (tren, tren) de la arrechera


Defiende ChocQuibTown que Colombia es más que coca, marihuana y café. Y de ellos, ha de decirse que son más que sonidos alegres para mover las caderas con ritmo y para brincar desaforadamente. Las letras de ChocQuibTown, son documento de una tierra en extremo cálida y húmeda; abandonada por gobernantes, incomunicada por vías fangosas e intransitables, y habitada por negros, amerindios y mestizos que decidieron también olvidar que han sido olvidados primero, para darle la vuelta a la hoja y hacer llevadera su vida en ese territorio. Y si uno escucha canciones como De donde vengo yo o Los tenis, entiende cómo de qué hablan ellos y cómo viven los suyos en el Chocó.

Que se vaya el aguacero
pa’ yo poder estrenar
si se mojan mis zapatos
el agua los va a dañar


Llama al doctor zapatero
que se vino el aguacero
que están amarillos por el barro
quizás por la polución


Me duele la cabeza / de tanto pensar
estos tenis blancos / no van a durar
camino pa’ un lado / y salto pa’ atrás
estos tenis míos / no van a durar
y son para un año / me dijo mamá…


En pocas palabras, ChocQuibTown es un grupo de Hip Hop Funk Afrocolombiano, sus líderes son los chocoanos Slow, Goyo y Tostao y los acompañan el percusionista Larry Viveros, que interpreta la marimba, las congas y la tambora; el bajista Álex Sánchez, el baterista, Andrés Zea y el guitarrista, Juan Pablo Tobón.


viernes 1 de mayo de 2009

Las damas de las palabras cruzadas

Cada día hay un nuevo reto que inspira a un par de mujeres que a las siete de la mañana ya están bañadas, vestidas y acicaladas, sentadas en la tienda de la cuadra, con el segundo o tercer tinto de la mañana y ese frustrado intento de dejar para siempre el cigarrillo.

Hace un par de horas comenzaron la jornada, desayunos y almuerzos empacados son el comienzo de su rutina, y una vez la casa queda en la soledad que dejan detrás los que se van al trabajo, al colegio o a la universidad, ellas cierran las puertas y van en busca de ese juego de estímulos que tendrán que dejar en una hora para continuar con ese oficio que la vida les ha destinado.

El periódico las aguarda, en especial una página, pues de una fiebre que se extiende por el mundo o de la devastación de la economía colombiana o de los enlodados negocios de la familia presidencial ya informarán los noticieros del medio día. Es la página del crucigrama la que les espera en la tienda de la mitad de la cuadra. Un juego de palabras hasta ese momento inexplorado, que espera por el lapicero que dubitativamente pasarán las señoras hasta descubrir las palabras correctas, que se entrelazan una con la otra y que dan como resultado un cuadro que es para ellas satisfacción y orgullo.

De Ra no saben mucho más allá que es el dios egipcio del sol, pero ese juego del saber en el que cada mañana se meten es la excusa perfecta para saber conjugar un verbo, para aprender una que otra palabrita en inglés y para rememorar las ya para ellas antiguas clases de geografía. El crucigrama es su reto personal de todos los días.

Entre contabilizar la cuadrícula y pasar la punta del lápiz sin tocar la hoja, simulando una palabra que puede o no puede ser, ellas descubren que el conocimiento no les es ajeno, que su cerebro se mueve al ritmo de palabras caprichosas, que la pericia y la buena memoria también son sus cualidades y que el tinto y el cigarrillo son una gran compañía para ese sagrado momento del día.

Ahí están ellas, todos los días, revolcando en su cabeza el nombre de algún dios fenicio sobre el que nunca han escuchado, pero que tiene ya una A y una K atravesadas; recordando el personaje que ese actor interpretó en los ochenta y adivinando el nombre vulgar del Citrus limonum. Cada día, incluyendo domingos y festivos, el juego de las palabras cruzadas, el crucigrama, es un nuevo motivo para estas damas.

domingo 5 de abril de 2009

Galería táctil

Tocar y descubrir con las yemas de los dedos los detalles del torso de la Venus de Milo. Entender que es posible ver el arte (y por lo tanto el mundo) con los ojos cerrados y asimilarlo así de otra manera…

Lo más importante es tocarla, así que estas fotos, definitivamente, no bastan.



Colección táctil del Museo de Louvre, en el Museo de la Universidad de Antioquia. Medellín