Nunca estaré de lado de Álvaro Uribe, no apoyo la política de seguridad democrática y rechazo su actitud de gamonal, de paisa verraco y conservador. Siempre he pensado que Chávez está loco, que habla sin pensar y que su propuesta política elude la realidad.La reacción primaria, tras la liberación de dos mujeres, fue de alegría mezclada con desazón al pensar en las familias de los 700 secuestrados (otras cifras señalan que son casi mil, y en Las voces del secuestro se asegura que en la actualidad hay unas 4200 personas secuestradas) que se quedaron atrás, y que seguramente se olvidarán por un tiempo, pues ya está cumplido el objetivo de la liberación de dos personas que son símbolo y que representan algún peso político.
Luego llegaron las incertidumbres y conjeturas que se dejaban escuchar por doquier. Qué vendrá después de esto, cuáles serán las intenciones reales del presidente de Venezuela, por qué se comporta como el patrón de la guerrilla.
Y ayer en la tarde, Colombia, que agradeció a Chávez, que pensó que su gestión comenzaba a mostrar buenos resultados, se sorprendió con la petición que el bolivariano hizo, no sólo al mandatario colombiano, sino a la comunidad internacional.
Son terroristas, sí. Colombia lo ha reconocido, el mundo lo ha reconocido. Quizá sus atentados no tienen la magnitud de los grandes actos terroristas en el mundo, pero ha sido una secuencia interminable de bombas, torres voladas, asesinatos indiscriminados, tomas de pueblos. Y además de terroristas son insurgentes, ambas definiciones se les acomodan. Pero más importante que esto, siguen siendo la vida y la libertad de los secuestrados.
Desde la comodidad de mi hogar, y sin ningún interés político, pienso que si el precio que hay que pagar por la libertad es retirar a los grupos guerrilleros el calificativo de terroristas, adelante, presidente, que esta libertad debe ser su prioridad. Y de ninguna manera apoyo la petición de Chávez, la entrega de estas personas no debe calificarse como un acto de buena voluntad de las FARC, es más bien una obligación cumplida, la obligación que cada ciudadano tiene de respetar los derechos de los demás, uno de ellos, la vida y la libertad.
Todo en este proceso me ha parecido un montaje, y aunque no soy de las que creo que a Emmanuel “lo tenía secuestrado el gobierno”, sí creo que ese gobierno no es tan imbécil como para no haber descubierto desde hace mucho tiempo la verdad sobre este niño. En cuanto a la reciente liberación, Chávez movió bien sus fichas.
Un par de mujeres, que aunque se veían cansadas parecían más bien recién llegadas de vacaciones que de un cautiverio en el que no hay forma de motilarse, y ejemplo de eso es la larga cabellera, inmóvil, de Ingrid Betancur, fueron esas fichas que el venezolano usó para meterse en nuestro territorio y dar crédito de bondad y voluntad política a los grupos alzados en armas que durante décadas han flagelado al país. Más se demoró el bolivariano en saludarlas, que en mostrar sus verdaderas intenciones. Ahí están pues, las garras de Chávez, las garras de las FARC.
La foto se llama Freaky Claw y salió de Paradoxart en DeviantArt
3 comentarios:
Las FARC no hacen nada gratis, la alegría por el regreso de las dos secuestradas se empañó cuando Chávez le cumplió a los terroristas. Hasta Correa ha rechazado semejante petición. La verdad cada vez soy más pesimista respecto al destino de los secuestrados y en general de la situación del país. Mientras las FARC no entreguen a todos los secuestrados y dejen de secuestrar es imposible dejar de considerarlos terroristas. Saludos.
Jenny, se juntan tantas sensaciones contradictorias ante el tema que produce cierto vértigo imaginar cuanto está en juego y a la vez saberse tan poco relevante ante el asunto. Es lamentable que las relaciones entre dos paises se hayan confundido con las relaciones entre dos presidentes. Para las FARC es muy oportuno que cuando la guerra los golpea aparezca Chávez, que es como un salvavidas. Para Chávez creo que es también un hallazgo encontrarse con gente que maneje su lenguaje, pero a la vez se le presentan problemas muy grandes en su propio país, que no sé hasta donde podrá seguir manejando con dinero y demagogia.
Todo esto me cuestiona permanentemente acerca de que diablos es eso de ser colombiano a estas alturas del partido, hace un tiempo me siento terricola, pero en mi pasaporte no dice así, y sentir el peso de tantas cargas e inconformidades sociales alrededor no deja de ser inquietante. Siento a los secuestrados como la metáfora de algo que tenemos perdido y nos negamos a reconocer. Me llama la atención en tu referencia a Uribe cuando dices "paisa verraco", pues es un estereotipo complejo y siento que en la cabeza del personaje el monologo guerrerista es muy fuerte, y se rodea de gente que también alimenta esa imagen de que pensar distinto a las soluciones beligerantes (como el las llama) es lo más parecido a la derrota o el comienzo de esta.
¿será que si nos estamos jugando nuestro futuro como colectividad en esta coyuntura? o ¿será otro de tantos arrebatos de país adolescente que nos puede dejar con cicatrices y sin historia?
No deja de llamar la atención que Chávez haya logrado unirnos, así sea contra lo que el dice.
No me gusta que entre ayer y hoy ya he escuchado en la boca de dos furibistas de esos que opinan las palabras Venezuela y guerra en la misma frase. La testosterona de estos manes es un ingrediente complicado en estos tiempos.
Quizá la voz de las personas que queremos soluciones y no más problemas, o por lo menos problemas más interesantes, si necesita ser oida y propagada. Entre otras cosas puede ayudar a que las relaciones entre dos paises dejen de ser las relaciones entre dos presidentes fanfarrones y autocratas y se recuperen como relaciones entre personas y paises.
Gracias por poner el tema.
Publicar un comentario en la entrada